Relato Luis y Anabel

Veo que tienes las mismas ganas que yo de seguir sintiéndote hygge.

 ¿Es muy agradable verdad?

Pues no te voy a hacer esperar más, continuamos con nuestro agradable relato de Luis y Anabel.

Justo justo donde lo dejamos la semana pasada 😉


 Anabel levanta la cabeza y mira a su alrededor, disfrutando de cada detalle colocado con mimo en las paredes del salón.

Recuerda el momento de duda antes de elegir el color de la pintura que finalmente fue beige tostado.

Cuando por fin secó la segunda mano, comprobaron que la estancia era más acogedora y Anabel tuvo que darle un voto de confianza a Luis, pues fue quien se empeñó en ese color.

Adornaron la pared con marcos que customizaron con tela de saco y fotos de viajes que les eran muy significativos.

Los muebles de madera natural encerados fueron hechos a medida , el conjunto les hacía sentir paz.

 En principio les costó la selección de todos esos elementos. Pero sabían que no quería tener la casa abarrotada de adornos, por muy sentimentales que fueran, así que terminaron por retirar los menos significativos y dejaron los más añorados por todos.

Consiguiendo esa armonía que emanaba la estancia.

Respiró hondo para grabar todos esos sentimientos en su memoria y se fueron a comenzar un nuevo día repletos de energía dejando a Luis farfullando porque no encuentra su cinturón.

 Anabel y los niños regresan a casa después de su día laboral, ellos con su energía desbordante corrieron a su habitación a jugar y ella se puso esos calcetines de lana que tanto le reconfortan, cogió su libro y la manta de ochos gigantes gris y se tumbó en el sofá a disfrutar de su momento de lectura.

Cuando comenzó a oscurecer, encendió luces puntuales y algunas velitas que tenía repartidas por la estancia, generando esa calidez que le permite estar una vez más concentrada, relajada y en paz. Llaman a la puerta, son unos amigos que vienen a pasar un buen rato y deleitarse con la cena y buen vino, Anabel se incorpora, carga pilas con una breve sacudida de hombros y se dispone a disfrutar de la compañía.

Por fin llega Luis, ha tenido un día muy ajetreado, pero en el momento de entrar en casa, se ve envuelto en una agradable sensación de tranquilidad de haber dejado los problemas al otro lado de la puerta, así que, se pone cómodo y se integra con el resto a disfrutar de la velada.

Con los niños ya acostados, aprovechan para hablar de temas más serios, a compartir opiniones, están rodeados de elementos con los que se sienten cómodos.

Nadie quiere irse, pero se hace tarde y finalmente Luis y Anabel, se acurrucan en la cama y se dejan llevar por Morfeo hasta oír de nuevo el sonido del amigo Reloj que les trae a un nuevo día.

Si te ha gustado éste pequeño relato y piensas en ese “ojala me sintiera así en casa”, Te comunico que estas enamorada del Hygge.

Todo lo que te haya podido transmitir, es su significado. La palabra en sí, Danesa de origen, no lo tiene; es su estilo de vida .

Ahora estoy segura que estarás deseosa de que en tu casa se respire un ambiente muy hygge, y yo ahora no te voy a dejar sola, te voy a dar las 10 claves para que lo consigas.

Pero es verano, momento de relax y vamos a ir poco a poco. Empezamos al semana que viene.

Espero que te haya gustado el relato, esta hecho con mucho amor. Te veo la semana que viene.

Un abrazo.